Geometría complementaria II 11 diciembre 2009
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“Mi interés radica en lo que hay entre las cosas y en lo que hay entre ellas y nosotros. El ámbito de operación de la arquitectura o de la pintura es el mundo físico, la materia, las energías, el cuerpo. Nos dedicamos a la fabricación de cosas pero mi atención se dirige al espacio complementario, a lo que las circunscribe, las rodea, las sostiene o las funda. Las cosas se vinculan entre sí y nosotros a ellas por algo difícilmente abarcable como la gravedad o la luz…”
Geometrías complementaras – J.Navarro
La piel en tres dimensiones 4 diciembre 2009
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Geometría complementaria / Gran interior amarillo 4 diciembre 2009
Posted by juanfranamigo in Juan Navarrro Baldeweg.Tags: juan navarro baldeweg, La Habitacion Vacante
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LA HABITACION VACANTE J.N. BALDEWEG
¿Comparaciones? v.1 4 diciembre 2009
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El objeto es una sección 4 diciembre 2009
Posted by chinflyaitor in General.Tags: juan navarro baldeweg, La Habitacion Vacante
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Se puede ilustrar la idea del capítulo con estas imagenes y con dos fragmentos de textos: el primero de Juan N. B.(La habitación Vacante) y el segundo de Peter Zumthor(Pensar La Arquitectura).
Las secciones corresponden a “Las Termas de Vals” de Peter Zumthor.
“Proyectar es como erigir una de esas festivas piramides humanas cuyo momento culminante se cifra en el trepar de un niño a lo más alto. Al llegar arriba, en pie sobre el último anillo humano, el niño mira en torno suyo y nos hace ver como se ha adueñado del todo el espacio al alcance del horizonte.”
“Uno arroja una piedra al agua: la piedra se arremolina y vuelve a asentarse. La pertubación fue necesaria, y la piedra ha encontrado su sitio. Sin embargo, el estanque ya no es el mismo que antes.”
Reflejos 24 noviembre 2009
Posted by pedrosdt in General.Tags: fronteras, límites, Sombras, texturas
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20 noviembre 2009
Posted by juanfranamigo in Kazuyo Sejima.add a comment
Fragmento ” El elogio de las sombras”, Junichiro Tanizaki.
El templo, la casa, la difusión de la luz y el efecto de la sombra.
El escritor japonés subraya aquí un modo tradicional de construir templos y casas mediante la incorporación del elemento estético-espiritual de la sombra. La sombra no es lo opuesto de la luz sino el efecto de la progagación difusa y tenue de lo luminoso.
“…Soy totalmente profano en materia de arquitectura pero he oído que en las catedrales góticas de Occidente la belleza residía en la altura de los tejados y en la audacia de las aguijas que penetran en el cielo. Por el contrario, en los monumentos religiosos de nuestro país, los edificios quedan aplastados bajo las enormes tejas cimeras y sus estructuras desparece por completo en la sombra profunda y vasta que proyectan los aleros. Visto desde fuera, y esto no sólo es válido para los templos sino también para los palacios y las residencias del común de los mortales, lo que primero llama la atención es el inmenso tejado, ya esté cubierto de tejas o de cañas, y la densa sombra que reina bajo el alero.
Tan densa, que a veces en pleno día, en las tinieblas cavernosas que se extienden más allá del alero, apenas se distingue la entrada, las puertas, los tabiques o los pilares. En la mayoría de los edificios antiguos, y lo mismo sucede con las imponentes construcciones como el Chion’in (1) o los Honganji (2), así como con cualquier granja perdida en la profundidad del campo, si se compara la parte inferior, debajo del alero, con el tejado que la forma, se tiene la impresión, al menos visual, de que la parte más maciza, las más alta y externa es el tejado.
Por eso, cuando iniciamos la construcción de nuestras residencias, antes que nada desplegamos dicho tejado como un quitasol que determina en el suelo un perímetro protegido del sol, luego, en esa penumbra, disponemos la casa. Por supuesto, una casa de Occidente no puede tampoco prescindir del tejado, pero su principal objetivo consiste no tanto en obstaculizar la luz solar como en proteger de la intemperie; se le construye de manera que difunda la menor sombra posible y un simple vistazo a su aspecto externo permite reconocer que se ha intentado que el interior este expuesto a la luz del modo más favorable. Si el tejado japonés es un quitasol, el occidental no es más que un tocado. Como en una gorra, los bordes están mermados que los rayos directos del sol pueden dar en los muros hasta el nivel del tejado.
Si en la casa japonesa el alero del tejado sobresale tanto es debido al clima, a los materiales de construcción y a diferentes factores sin duda. A falta, por ejemplo de ladrillos, cristal y cemento para proteger las paredes contra las ráfagas laterales de lluvia, ha habido que proyectar el tejado hacia delante de manera que el japonés, que también hubiera preferido una viviendo clara a una vivienda oscura, se ha visto obligado a hacer de la necesidad virtud. Pero eso que generalmente se llama bello no es mas que una sublimación de las realidades de la vida y así fue como nuestros antepasados, obligados a residir, lo que quisieran o no, en viviendas oscuras, descubrieron un día lo bello en el seno de la sombra y no tardaron en utilizar la sombra para obtener efectos estéticos.
En realidad, la belleza de una habtiación japonesa, producida únicamente por un juego sobre el grado de opacidad de la sombra, no necesita ningún accesorio. Al occidental que lo ve le soprende esa desnudez y cree estar tan solo ante unos muros grises y desprovistos de cualquier ornato, interpretación totalmente legítima desde su punto de vista, pero que demuestra que no ha captado en absoluto el enigma de la sombra.
Pero nosotros, no contentos con ello, proyectamos un amplio alero en el exterior de esas estancias donde los rayos de sol entran ya con mucha dificultad, construimos una galería cubierta para alejar aún más la luz solar. Y, por último, en el interior de la habitación, los shoji no dejan entrar más que un reflejo tamizado de la luz que proyecta el jardín.
Ahora bien, precisamente esa luz indirecta y difusa es el elemento esencial de la belleza de nuestras residencias. Y para que esta luz gastada, atenuada, precaria, pintamos a propósito con colores neutros esas paredes enlucidas. Aunque se utilzan pinturas brillantes para las cámaras de seguridad, las cocinas o los pasillos, las paredes de las habitaciones casi siempre se enlucen y muy pocas veces son brillantes. Porque si brillaran se desvanecería todo el encanto sutil y discreto de esa escasa luz.
A nosotros nos gusta esa claridad tenue, hecha de luz exterior y de apariencia incierta, atrapada en la superficie de las paredes de color crepuscular y que conserva apenas un útlimo resto de vida. Para nosotros, esa claridad sobre una pared, o más esa penumbra, vale por todos los adornos del mundo y su visión no nos cansa jamás”. (*)
Elogio de la sombra (Junichiro Tanizaki) 20 noviembre 2009
Posted by pedrosdt in General, Kazuyo Sejima.Tags: armonía, fronteras, kazujo Sejima, límites, penumbra, sombra, texturas, tiempo
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Junichiro Tanizaki es un enamorado de la cultura oriental, y escribe este ensayo sobre la sombra en 1933, observando las profundas transformaciones que su entorno está sufriendo bajo el empuje de la enorme locomotora que supone el progreso occidental.
Junichiro reclama un camino autónomo para su cultura con la esperanza de que la armonía que se ha logrado a lo largo de los siglos no se vea intoxicada por los adelantos occidentales, con un especial rechazo hacia la iluminación eléctrica, y sugiere que un camino alternativo mediante el que encontrar soluciones mas acordes a sus tradiciones.
El ensayo comienza con el relato de la construcción de su vivienda, en la que nos presenta elementos de la arquitectura japonesa como el shoji (tabique móvil formado por una armadura de listones sobre la que se pega un papel blanco espeso) el toko no ma ( hueco en la sala de estar que se adorna con una pintura decorativa) e incluso nos regala un exquisito recorrido hacia y durante las actividades fisiológicas menos nobles del ser humano. En este retrete y en todos los demás elementos que nos presenta deja patente la importancia de la sombra, de las transparencias, de las penumbras e incluso de la oscuridad que caracterizan a la arquitectura japonesa.

“En realidad, la belleza de una habitación japonesa, producida únicamente por un juego sobre el grado de opacidad de la sombra, no necesita ningún accesorio. Al occidental que lo ve le sorprende esa desnudez, y cree estar tan sólo ante unos muros grises y desprovistos de cualquier ornato, interpretación totalmente legítima desde su punto de vista, pero que demuestra que no ha captado en absoluto el enigma de la sombra”
Una sutil definición de arquitectura que aparece en el ensayo nos sirve para entender la relación que las construcciones japonesas guardan con la luz: “Nuestros antepasados empezaron delimitando en el espacio luminoso un volumen cerrado con el que hicieron un universo de sombra“. Los espacios de una vivienda japonesa se encierran en un mundo de filtros y tamices que garantizan lugares de especial armonía como el toko no ma, en el que la pintura que adorna el hueco creado en la pared del estar se encuentra siempre en penumbra, alejada de la luz para dotarla de ese mundo de misterio que rodea a tantos elementos de la arquitectura japonesa. La propia vivienda se protege de la luz mediante grandes y pesados aleros, que obligan a la arquitectura tradicional japonesa a estar caracterizada por una horizontalidad que se oponía a los intentos góticos occidentales de tocar el cielo.
Todo este mundo de penumbras ayuda a que los objetos producidos con los materiales tradicionales, modificados por el paso del tiempo realcen su belleza, las texturas originales de japón sólo pueden ser entendidas bajo el filtro de las sombras que caracterizan su arquitectura, y pierden su sentido y su belleza cuando se iluminan con los instrumentos del progreso.
Durante todo el ensayo va alternando la arquitectura con muchos elementos de la cultura japonesa. El papel, el teatro o la mujer le sirven de apoyo para descubrir toda una gama de colores dentro de la sombra, la importancia y la belleza de lo simple y de lo turbio, e inspeccionar los límites de lo visible y lo invisible en un rico recorrido poético.
“Si comparamos una habitación japonesa con un dibujo a tinta china, los shoji corresponderían a la parte en donde la tinta está mas diluida, y el toko no ma al lugar en que está mas concentrada. Cada vez que veo un toko no ma, esa obra maestra del refinamiento, me maravilla comprobar hasta que punto los japoneses han sabido dilucidar los misterios de la sombra y con cuánto ingenio han sabido utilizar los juegos de sombra y luz. Y todo eso sin buscar particularmente ningún efecto determinado. En una palabra, sin más medios que la simple madera y las paredes desnudas, se ha dispuesto un espacio recoleto donde los rayos luminosos que consiguen penetrar hasta allí, engendran aquí y allá, recovecos vagamente oscuros. Sin embargo, al contemplar las tinieblas ocultas tras la viga superior, en torno a un jarrón de flores, bajo una anaquel, y aun sabiendo que sólo son sombras insignificantes, experimentamos el sentimiento de que el aire en eesos lugares encierra una espesura de silencio, que en esa oscuridad reina una serenidad eternamente inalterable. En definitiva, cuando los occidentales hablan de los “misterios de Oriente”, es muy posible que con ello se refieran a esa calma algo inquietante que genera la sombra cuando posee esta cualidad”
Diagrama C. Stretto 16 noviembre 2009
Posted by chinflyaitor in Steven Holl.Tags: Casa Stretto, diagramas, fenomenología, idea, Música, Steven Holl
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“Mi primer croquis exploraba simplmente lo ligero y lo pesado. Luego desarrollé ese croquis en un diagrama, dibujandolo en analogía con una obra del compositor B. Bertok. La música tenia cuatro movimientos -pesado, ligero, pesado, ligero- caracterizados por un stretto. En el diagrama cogí la idea de stretto e intenté convertirlo en una danza espacial. Nos quedamos muy cerca del duagrama. El stretto dirigió el desarrollo de toda la casa, incluso las técnicas constructivas. No solo las formas que componen la casa funcionan como instrumentos sino que el paisaje también funciona como una de las voces del stretto. Cuando el paisaje se retira por así decirlo aparece la sala inundada, el centro fenomenológico de la casa. Para mi el concepto es el verdadero significado de la casa.”










